Qué es la economía conductual o del comportamiento

Que es la economía conductual y su influencia, con ejemplos

La economía conductual o de comportamiento es la ciencia que atribuye las decisiones financieras a un impulso irracional. Por eso, intenta gestionar la inversión teniendo en cuenta estos impulsos. Es decir, las llamadas behavioural economics analizan cómo los factores psicológicos, sociales y cognitivos afectan a nuestra toma de decisiones.

Evolución de las finanzas conductuales : pasado, presente y futuro

La economía conductual es una corriente bastante nueva. Hasta hace poco, al analizar los movimientos de la Bolsa de Valores, sólo se tenía en cuenta una parte del cerebro, en vez de tener en cuenta los demás aspectos (emocionales, instintivos) del comportamiento humano.

Desde hace unos años, hemos experimentado un cambio. Actualmente, las finanzas conductuales tratan de explorar el comportamiento del inversor también desde su lado emocional.

El modelo de la economía conductual defiende que los mercados no se mueven sólo en función de algoritmos racionales. Se deben analizar los sesgos cognitivos del inversor para entender tanto su forma de invertir como los movimientos del mercado.

El objetivo de la economía del comportamiento es analizar estos impulsos y clasificarlos para establecer distintos perfiles de riesgo.

Para un asesor financiero, conocer el perfil inversor de su cliente será imprescindible para poder darle un asesoramiento financiero personalizado. Es decir, para poder ofrecer productos de inversión adaptados al grado de riesgo que quiera asumir, sus objetivos y su horizonte temporal.

Además, para ser un buen asesor financiero hay que tener un conocimiento profundo de los movimientos del mercado. Por eso, desde la entrada en vigor de la normativa europea Mifid II, los asesores financieros, por ley, deben estar certificados para poder realizar tareas de asesoramiento e información de productos al cliente.

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Qué es la economía conductual: Definición, concepto y ejemplos

Qué es la economía conductual y sus funciones

La economía del comportamiento es un modelo que estudia los movimientos económicos teniendo en cuenta la conducta real del ser humano (razón + emociones), en vez de intentar modelar a éste a un supuesto movimiento racional del mercado.

Economía conductual: Pasado, Presente y Futuro

Behavioural economics bebe del conductismo, una corriente de la psicología que analiza el comportamiento para tratar de prevenirlo y/o reconducirlo.

Como dice Luís Francisco Ruiz Noguero, Director de análisis de Estrategias de Inversión, en su artículo «Psicología Económica» publicado en este medio :

«Nuestro cerebro trae de serie unos sesgos que nos impiden tomar las decisiones adecuadas y que debemos aprender a esquivar si deseamos alcanzar nuestros objetivos económicos».

Y es que el conductismo se basa en el supuesto de que las personas no siempre deciden lo que es mejor para ellas, sino que a menudo sus miedos e impulsos les hacen tomar decisiones que les van a la contra.

Ejemplo de economía conductual en política

Esta corriente ha tenido mucha influencia en economía, pero también en política, sobretodo en algunos países de América Latina.

Por ejemplo, en República Dominicana, bancos ofrecen beneficios adicionales a los ciudadanos que ahorran de forma programada. El conductismo, aquí, se utilizaría para «corregir» el comportamiento de los individuos en una dirección que le fuera «más favorable».

Sin ir más lejos, en Reino Unido, se creó una Unidad Nudge, un gabinete encargado de aplicar la teoria Nudge (concepto que explicaremos más abajo) para tratar de mejorar la política y los servicios gubernamentales. Se llama Behavioral Insights Team (BIT)

Cuando hablamos de economía conductual, tenemos en cuenta dos autores de referencia: Daniel Kahneman y Richard Thaler.

Economía conductual según Daniel Kahneman

Daniel Kahneman ganó su fama (y el Premio Nobel de Economía en 2002) gracias a sus estudios sobre la complejidad del pensamiento humano. De entre los libros de Kahneman, el más conocido: «Pensar rápido, pensar despacio» expone una teoría sobre los dos sistemas cognitivos que conviven en nuestro cerebro.

  • El primero, intuitivo e impulsivo, es el que nos lleva a tomar la mayoría de decisiones. Es el que esconde nuestros miedos, ilusiones y resto de sesgos.
  • El segundo, racional, se encarga de analizar las intuiciones del primer sistema para tomar decisiones en base a ellas.

Según Kahneman, ambos sistemas se necesitan pero presentan dificultades para mantenerse en equilibrio. Lo cual es necesario para tomar buenas decisiones. Las enseñanzas del libro de economia de Kahneman pueden aplicarse tanto a la planificación de unas vacaciones, como a la inversión en Bolsa.

Un ejemplo que usa el modelo de Kahneman es el sesgo de aversión a las pérdidas. Es decir, la tendencia humana de valorar antes el riesgo a generar pérdidas que la posibilidad de obtener una ganancia de nivel superior.

Economía del comportamiento según Richard Thaler, Nobel de economía 2017

Richard Thaler, Nobel de economía 2017, es conocido por su «teoría del empujón» («Nudge» en inglés). Su propuesta es que el ser humano no siempre está capacitado para tomar las decisiones que más le convienen. Por eso, a veces, necesitamos un pequeño «nudge» que nos reconduzca por el buen camino.

Los escritos de Thaler han tenido gran influencia en la economía conductual, de la que se le considera el padre. Sin embargo, sus estudios también se usan en política o incluso marketing.

Una aplicación de los experimentos de economía conductual de Richard Thalerlo encontramos en los supermercados:

Poner unos determinados artículos a la vista funcionaría como «nudge» para el cliente a la hora de comprarlos. Por ejemplo, en algunos sitios, se utiliza para incitar a los clientes a comer alimentos más saludables.

El homo economicus o «econ» de Richard Thaler

Más abajo hablaremos de las aportaciones de Richard Thaler en economía. en detalle, pero por lo que venimos diciendo, explicaremos antes un famoso concepto acuñado por él: el econ.

También llamado homo economicus, vendría a ser el equivalente a lo que en marketing se llama buyer persona. Esto es, una aproximación imaginaria al tipo de cliente a quien va dirigido un producto, o en este caso, de quién hablamos cuando hablamos de inversores de bolsa.

Según Thaler, la historia de la economía ha tenido en cuenta al inversor como un ser que obedece exclusivamente a criterios lógicos y racionales. Dejando de lado la influencia que tienen en él los miedos y euforias, así como sus condiciones socioeconómicas o el perfil de riesgo.

Según un estudio de Óscar de la Mata para el Observatorio de Divulgación Financiera (ODF), los tres motivos que decidieron al jurado darle el Nobel a Richard Thaler en 2017 fueron los siguientes:

  1. Descubrir las limitaciones de la racionalidad de las personas: Esto es, la afirmación de que nuestros sentidos nos engañan (como demuestran las ilusiones ópticas) y conforman unos sesgos de inversión que actúan en contra de nuestros planes.
  2. Demostrar la falta de autocontrol general en el individuo (sic)
  3. La importancia de las preferencias sociales y su influencia a la hora de tomar decisiones individuales.

La importancia de esta última radica en la enorme influencia que está teniendo la economía conductual en ámbitos fuera de la economia. Por ejemplo, como explica de la Mata, si un hecho está determinado como «justo» socialmente, es altamente probable que una persona se decida a realizarlo, aunque a priori no tenga que ver con sus propios intereses o con algo que se haya cuestionado él.

Es el caso de la inversión sostenible, cuyo auge aumenta a medida que se va tomando una conciencia global de los principios de conservación del planeta.

Conclusiones: Economía conductual, por qué tenerla en cuenta

El logro del Behavioural Economics consiste en unir Economía y Psicología. Lo cual significa incorporar los sentimientos en el análisis del comportamiento inversor.

Gracias al trabajo de Richard Thaler y Daniel Kahneman, se incorporan las emociones en inversión y se consigue:

Por un lado, confirmar que los cambios en el entorno afectan al comportamiento de las personas, y la forma que tienen de invertir su dinero. Por ejemplo, un entorno de crisis hará que se arriesguen menos. Es decir, que el entorno socioeconómico de los inversores afecta directamente a los mercados.

En este sentido, es posible que el cambio de paradigma en la forma de entender la economía haya venido de la mano de una cada vez mayor democratización de la inversión.

Antes, cuando sólo los mayores patrimonios podían invertir en bolsa, la condición socioeconómica era la misma, y en cualquier caso, se trataba de un segmento de la población que no tenía problemas de primera necesidad, como el sustento o la vivienda.

Por eso, quizás, se trataba la economía desde un punto de vista racional. Esperando que el inversor, centrado solamente en cómo administrar su dinero, tomara las mejores decisiones objetivamente hablando. Como una partida de cartas entre iguales.

Cuando entran estos nuevos perfiles de inversor: pequeños ahorradores, etc., se pasan a tener en cuenta múltiples factores que afectan a su comportamiento por encima de la razón lógica.

Por otro lado, la teoría conductual demuestra que se puede dirigir el comportamiento de las personas para que centren su inversión en uno u otro punto, según sea conveniente, a partir del reconocimiento de sus sesgos de inversión y del perfil de riesgo.

Las finanzas conductuales también han servido para poder darle una cara más humana al asesoramiento financiero.

Críticas al conductismo y al Behavioral Finance

Por otro lado, es cierto que la forma de considerar las emociones como sesgos de inversión puede implicar una noción negativa sobre ellas.

Se pueden usar las emociones para establecer un diálogo. Pero lo cierto es que, según esta filosofía, suelen considerarse como un elemento que pone freno a la razón. De manera que el estudio de las mismas estaría enfocado a poder identificarlas a tiempo para luego reconducirlas. Algo que el propio Thaler definió como «paternalismo libertario«.

De ser así, en realidad, seguiríamos en el modelo anterior, de supremacía de la razón, ya que los estudios de los distintos sesgos de conducta servirían para identificar a los sentimientos con el objetivo de esquivarlos.

¿Y tú? ¿Estás a favor de incorporar la psicología en la inversión? ¿De qué forma lo harías? Gracias por tus comentarios 🙂

Firma EFPA
Isabel J-Asenjo,
Redacción EFPA España
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