Riesgo y complejidad de los activos financieros [Definición + EJEMPLO]

Desde la entrada de la normativa MIFID, allá por Noviembre de 2007, un término empezó a darse a conocer, los famosos test de conveniencia e idoneidad, pero, ¿hasta qué punto se evalúa el riesgo y complejidad de los activos financieros en estos test?

Los test de conveniencia e idoneidad no solo deben de hacer referencia al riesgo del activo, sino también a su complejidad.

Es decir, los test de idoneidad pretenden comprobar que el cliente puede comprender la naturaleza de los activos financieros que va a contratar.

La problemática entre riesgo y complejidad es que el riesgo de un activo financiero no refleja su grado de complejidad.

La falta de cultura financiera y el hecho de asociar determinados activos sólo con la expresión “riesgo” (sin tener en cuenta la complejidad), ha llevado a la contratación de muchos productos sin ser conscientes de que eran ELEVADAMENTE COMPLEJOS.

El grado de complejidad de un activo no tiene por qué estar relacionado con su grado de riesgo.

Ejemplo de diferencia entre complejidad y riesgo en los activos financieros

Veámoslo con este ejemplo que detallamos a continuación.

Se nos presentan estos dos casos:

1.Fondo de inversión con una configuración en Renta variable > al 75%.

2.Bono convertible con devolución de capital (vinculado a la evolución de un subyacente o el de la propia entidad emisora).

¿Cuál de los activos financieros tiene mayor riesgo?

Para una persona sin una base en mercados financieros y leyendo únicamente esas dos descripciones, el de mayor riesgo sería el fondo de inversión.

Desde luego, a priori, sería lo más lógico, debido a que el fondo de inversión genera unos rendimientos inciertos. En cambio, el bono genera unos rendimientos fijos cuantificables, pero… ¿cuál de ellos es más complejo?

Lo “habitual” es asociar el riesgo de un activo con la forma en que genera los rendimientos (variables o fijos), pero en determinados activos, es necesario ir un paso adelante e introducir en ese binomio “riesgo – generación de rendimientos” el término complejidad.

El bono tiene un nivel de riesgo a priori “menor” que el fondo, ya que esa generación de rendimientos fijos hará que nuestra «duración de la inversión» sea menor a la establecida en la ficha del activo. Sin embargo, el bono es un instrumento de inversión catalogado como complejo (producto híbrido) por la CNMV.

¿Por qué el Bono se considera un producto complejo si genera rendimientos fijos?

Bajo determinadas circunstancias (por ejemplo, cambios normativos en criterios de solvencia) el emisor puede forzar la conversión en acciones antes del vencimiento. Como ha sucedido con algunas entidades bancarias en España.

Consecuencia de confundir conceptos al tratar con activos financieros

Presuponer que un cliente, por el hecho de tener acciones o fondos de inversión más o menos arriesgados, es adecuado para un tipo de activo con un riesgo a priori menor, pero sin tener en cuenta el grado de complejidad, puede llevarnos a un mal desarrollo de la actividad de asesoramiento financiero.

Los test de conveniencia/idoneidad, aunque facilitan y ayudan a medir la adecuación del activo al cliente, puede que en determinados casos (como el que hemos descrito anteriormente) no lleguen a cuantificar la complejidad de los activos financieros en cuestión.

Recomendaciones de la CNMV para distinguir activos financieros

Por este motivo, la CNMV se refiere de este modo a la idoneidad de los activos financieros:

Recomienda recabar información concreta de los conocimientos financieros del cliente, centrando las preguntas en aspectos como riesgo (de crédito o de mercado) y liquidez.

Para perfiles de clientes con un nivel de formación bajo en materia financiera (para poder valorar productos complejos), no es aconsejable asumir la conveniencia del producto basándose únicamente en la valoración positiva de la expresión “estar familiarizado/dilatada experiencia inversora” del cliente con un producto financiero, debido a que las preguntas y respuestas pueden ser confusas.

Está claro que un test no es la solución final de la adecuación de un producto a un cliente. Los conocimientos y capacidades del asesor y conocer a nuestro cliente es lo que determinara una correcta labor de asesoramiento financiero.

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Sergio José Revilla Rodríguez – Certificación European Financial Advisor (EFA)
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